COLUMNA DE LA BELLEZA | Master Fashion, el auto diseño de imagen
- Hector Faundez
- 22 may 2015
- 1 Min. de lectura
El Fashionista, es un nuevo profesional completo, se destaca porque asume su condición de ser un técnico, un artista, un seductor; para así entregar el mejor servicio a quien le visite en el salón.
El PÚBLICO es pasajero, es un espectador, anda mirando, evaluando donde quedarse. Observa, mira, ve cual es la disposición del peluquero, analiza como esta vestido, si su apariencia personal está a la moda, qué le puede ofrecer; si el salón es moderno o tiene revistas viejas o suplementos de diarios gratis, eso lo puede conseguir sin costo sin entrar a la peluquería, a estas alturas del análisis el precio pasa a segundo lugar “LO BARATO ES BARATO”, si busca un servicio de alta calidad lo más probable es que esté dispuesta a pagar, claro está, no se puede confundir la calidad con el precio, quien busca la excelencia está dispuesta a invertir en sí misma, le gusta lo bueno.
LA PELUQUERIA NO ES UN GASTO, ES UNA INVERSION.
El estilista MASTER FASHION está consiente que su
presentación y apariencia son su mejor carta de ventas, viste a la moda, su cabello es su corona, corte y peinado estiloso según las tendencias internacionales, esas son sus carnadas para cautivar y seducir al público, para transformarlo en su cliente, ese que mensualmente le visitará. Posterior viene el paso de seducir con un valor agregado; puede ser un descuento o un servicio sin costo, así consigue fidelizar a su clienta por muchos años, siempre manteniéndose al día para satisfacer las necesidades de nuestras pacientes.
UNA PERSONA BIEN ATENDIDA ES UNA CLIENTA PARA TODA LA VIDA
La actitud, la prestancia, la presencia, la buena disposición, el saludo atento acompañado de una cálida sonrisa y alegría de vivir es indispensable para triunfar en este oficio; el espejo y su sillón es un sitial de diseño, es el altar dispuesto para recibir a su majestad la clienta.
Esas son las armas secretas del estilista MASTER FASHION.
Colegas reciban un fraternal saludo. Héctor Faundez.
Commentaires